viernes, 20 de abril de 2012

Y nada...


Y las nubes, las nubes que forman lo que mi imaginación quiere... y tú, tu tan lejos, y tan allá, y tan abandonándome aquí... 

Miras al frente y ves arboles, y flores, y verde, más verde, pero no hay nada de ti.

Al otro lado está el arado, la casa del fondo, los magueyes, alguno que otro palo frutal, como diría la abuela, y del otro lado solo hay verde, más verde, pero no hay un tú, no hay nada que me recuerde a ti, ni siquiera hay señal como para que pueda traerte aquí... 

Tal vez recuerdes el día que te dije que iría a montar, es de ese día del que estoy hablando, no, no te preocupes, que el agua jamás revelara todo lo que ha pasado en el último mes, fue de lo primero que te escribí... Pero hay tantas cosas que te escribí y que dudo darte... Faltan 3 horas más frente a ti... Y después de eso... Regreso a ese día mientras esperaba acostada en el pasto a que el caballo llegara y ...

No hay nada, más que mis recuerdo, no hay nada, que te haga estar aquí, no hay nada, esto no tiene nada que ver contigo, no hay nada, demasiado verde para ti, no hay nada, te faltaría señal e Internet aquí, no hay nada, tal vez si te invoco pueda hacerte aparecer entre el viento y el sol, y tal vez la tierra tome tu figura, y tal vez el agua imite tu voz, si todo eso pasa entonces me haría una con la tierra y dejaría que el agua toque mis labios, y que el viento nos lleve aunque le cueste arrastrarnos así.